LOS ÁNGELES.- Mañana, el show de Oprah Winfrey, que transformó la televisión estadounidense, llegará a su último capítulo después de 25 años y con más de 5.000 episodios grabados. Será el final de una era y el principio de un debate sobre cómo llenar el vacío. 
Por eso, la última entrega del exitoso programa, que comenzó el 8 de septiembre de 1986 en el canal ABC, será seguida por 40 millones de personas en Estados Unidos y difundido en 150 países. 
Winfrey, que nació en 1954 en Mississippi en medio de extrema pobreza, tuvo una infancia marcada por abusos sexuales. A los 14 años dio a luz un bebé que a los pocos días murió. Esta joven rebelde nunca imaginó que un día se convertiría en la primera mujer afroamericana en figurar en la lista de las personas más ricas del mundo de la revista "Forbes", con una fortuna valorada en los 2.400 millones de dólares. 
Winfrey además ha sido considerada como uno de los personajes más influyentes en Estados Unidos. Su estilo emocional con los invitados convirtió a su programa en el mayor talk show diurno del país. 
La diva de la televisión estadounidense dijo adiós rodeada de decenas de estrellas de la música, el cine y el deporte, en un programa grabado la semana pasada y al que asistieron 13.000 fans. 
Tom Hanks fue el anfitrión del evento dedicado a la superestrella de la pantalla chica, que es considerada por algunos como el oráculo de la televisión o la terapeuta de las masas. Entre otras personalidades que pasaron por allí están Tom Cruise, Jammie Foxx, Will Smith, Jerry Seinfeld, Maria Shriver, Steve Wonder, Aretha Franklin, Madonna y Beyoncé. 
Sin embargo, se trata sólo de un hasta luego, porque la gurú de los medios de comunicación se dedicará de lleno a su canal de televisión OWN, que lanzó en enero. Y aunque se espera que su trabajo sea más  bien detrás de las cámaras, la presencia de la mujer que ayudó a elegir al primer presidente negro del país y el cerebro detrás de un gigantesco imperio que incluye libros, revistas, películas, documentales, radio y televisión, seguramente no desaparecerá de la vida de los estadounidenses. 
Winfrey agradece su éxito a su abuela, que no sólo le enseñó a leer sino que la estimuló para que hablara en público y tuviera confianza en sí misma. Fue así como la joven consiguió su primer trabajo en radio en Tennessee, cuando aún cursaba el bachillerato. A los 19 años ya era presentadora de noticias del canal local. Con su carisma consiguió que la transfirieran a un talk show en Baltimore y en 1984 ya presentaba su propio programa. (DPA)